sábado, 10 de febrero de 2018

Hablando de Alegorías

Alegoría de España
Desde el gran blog amigo http://filatelia-tematica.blogspot.com.es/, os hacemos llegar este interesantisimo artículo de una gran seguidora desde Panamá de nuestro humilde blog como es Marcela Díaz-Cabal, con cuyos animos y sugerencias nos anima a seguir avanzando en el gran mundo de la Filatelia.Os dejamos un estracto del increible artículo.

"Definir qué es una alegoría no es fácil. Si vamos al diccionario, nos dirán que se trata de una obra o composición literaria o artística en la que un relato o una imagen representan cosas diferentes. La alegoría en literatura consiste en una figura retórica, un tropo, que permite dar a entender algo muy distinto a lo expresado mediante una serie de metáforas. Es decir, en la alegoría encontramos un sentido recto y otro figurado.

Un ejemplo muy conocido y empleado es el de la rosa. Esta flor, especialmente hermosa, sabemos que se marchita muy pronto. En el Medioevo, en el Renacimiento y el Barroco, la rosa se convirtió en alegoría de la belleza efímera, pero con interpretaciones diferentes. Para el Medioevo, representaba la fugacidad de la vida (la gente muere, las cosas se deterioran, todo desaparece con el tiempo) y que por lo mismo no debíamos centrarnos en esta vida, valle de lágrimas, sino más bien prepararnos para la otra futura después de la muerte que era la verdadera bienaventuranza. Una visión muy pesimista.

Para el Renacimiento, en que ocurre una transformación radical de los valores en todos los órdenes, la visión del hombre, de ser teocéntrica pasa a ser antropocéntrica. La rosa sigue simbolizando esa fragilidad de la vida, pero ahora le dice al hombre que hay que disfrutar la vida aquí y ahora, precisamente porque no durará para siempre. La belleza y la juventud se marchitan pronto; debemos disfrutarlas en su momento sin supeditarlas a otra vida superior. Una visión optimista.

El Barroco, por su parte, vuelve al pesimismo medieval. La gente se da cuenta de que tampoco esta visión del hombre como la medida de todas las cosas le ha traído la felicidad que esperaba. Y viene su decepción amarga. Es el tema del famoso "carpe diem" que tanto en el Renacimiento como en el Barroco tiene a la rosa como expresión concreta de conceptos abstractos.



En la literatura, por ejemplo, la Divina Comedia de Dante es una alegoría de la vida humana. O el famoso poema de Jorge Manrique en que los ríos son también otra alegoría de la vida porque no importa su cauce todos van a dar a la mar que es la muerte. También en la pintura y escultura se representan ideas abstractas por medio de imágenes simbólicas: la mujer con los ojos vendados y una balanza en la mano es una alegoría de la justicia. En nuestra universidad hay una escultura emblemática de un hombre ciego con los brazos extendidos: es una alegoría de la búsqueda del conocimiento. De hecho se le conoce como el monumento "Hacia La Luz". Quien la ve, reconoce de inmediato a la Universidad de Panamá.

A la imagen en el sello de una maestra con los niños con sus manos levantadas, un pizarrón y un libro, podríamos adjudicarle un valor alegórico en el sentido de la sed del ser humano por adquirir conocimiento. Pero desde el punto de vista de la filatelia lo que esa imagen nos indica creo que es algo más sencillo y fácil de comprender: que podemos usarla con distintos propósitos y no con uno solo si nos hacemos las preguntas adecuadas. Que ella nos sirve ya sea para hablar de la educación en general; de niños y adolescentes; de la interinidad, a veces injusta, de muchos maestros; de las condiciones adversas o favorables en que nuestros niños se educan, etc. Asimismo, un león puede servir a una temática de animales salvajes, pero también a una sobre circos...o a una sobre la justicia. Puede representar poder, fuerza, superioridad, o un león azulado representar una empresa aseguradora. Y tenemos, mucho más cerca nuestro, los carros alegóricos del Carnaval que tan bien conocemos. Creo que ese es el sentido de lo que nos has querido exponer: que una misma imagen podemos observarla desde distintos ángulos y sacarle provecho para expresar diversidad de ideas, ya sean rectas o figuradas.





La verdad es que tu artículo, tan interesante, me ha hecho pensar nuevamente en un tema que yo no llevo resuelto todavía: el de los toponímicos. Porque precisamente se le ha dado un cierto valor alegórico o por lo menos, simbólico a estos nombres, desechando su verdadero sentido: palabras con las que nombramos lugares, pueblos, ciudades. Puedo entender la preocupación de emplear un toponímico en una carta prefilatélica para hablar de distintas cosas (aquí ocurrió un incendio en el año tal; secuestraron a una persona en el año cual, etc. Ad infinitum). Pero que si yo quiero simplemente nombrar una ciudad que conocí o visité en un momento dado sin meterme a explicar qué ocurrió en ella, pueda servirme de un sello con un croquis, unas edificaciones o un paisaje propio de dicho lugar, pero no de una marca toponímica, es para mí paradójico por decir lo menos. Que pueda usar una carta de Salt Lake City para hablar de la sal o de salinas, pero no para ilustrar simplemente que estuve en esa ciudad, no termina por convencerme. Acato la regla; no me convence."
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