miércoles, 6 de diciembre de 2017

Alcalá en la Numismática

Si la filatelia española tradicionalmente ha sido más bien parca a la hora de recordar a Alcalá o a los alcalaínos, la numismática lo ha sido todavía más, algo bastante lógico teniendo en cuenta que las emisiones de monedas y billetes, por lo general, acostumbran a ser mucho menos frecuentes que las de sellos, siendo asimismo excepcionales las ediciones conmemorativas que suelen ser las más adecuadas para estos fines. Pese a todo, existen.


Billetes
Si nos remontamos al reinado de Alfonso XII, nos encontramos con una de las primeras series de billetes emitidas en pesetas; aunque están fechados en enero de 1878, su entrada en circulación se demoró bastante, concretamente hasta diciembre de 1884 en el caso del de Cervantes. Los billetes de la serie están dedicados, respectivamente, a Calderón de la Barca (el de 50 pesetas), Garcilaso de la Vega (el de 100), el poeta Fernando de Herrera el Divino (el de 200), el pintor Pablo de Céspedes (el de 200) y, por último, a Cervantes el de 1.000 pesetas; sorprendiendo lo elevado para la época de estos valores faciales. El anverso del billete reproduce un retrato del escritor alcalaíno, así como una escena del Quijote.




Imagen tomada de www.fuenterrebollo.com

El reverso, por el contrario, no refleja ninguna temática cervantina. Como datos técnicos, se puede añadir que, como todos los de la serie, fue grabado por Navarrete, y que sus dimensiones son de 186x122 mm.




Imagen tomada de www.fuenterrebollo.com

El otro gran personaje alcalaíno, el cardenal Cisneros, todavía tendría que esperar bastantes años más, hasta enero de 1925 ya en el reinado de Alfonso XIII. Con esta fecha se emitió un único billete de 500 pesetas, grabado por Enrique Vaquer y con unas dimensiones de 130x93 mm., notablemente inferiores a las del anterior. El anverso reproduce un conocido retrato del cardenal orlado con algunos detalles de su escudo heráldico (los cisnes y los cordones arzobispales), mientras el cerco del billete está dibujado con los elementos ornamentales renacentistas de la fachada de la universidad de Alcalá. En la parte inferior, por último, dos grifos sostienen el conocido escudo ajedrezado de su familia.




Imagen tomada de www.fuenterrebollo.com

La sorpresa viene en el reverso, que reproduce a los dos conocidos leones de la portada de la alcalaína Casa de los Lizana, reemplazándose la ventana original por un medallón que encierra una vista de la catedral de Toledo. Pese a su valía artística este billete no llegó a circular al no ser firmado tal como era preceptivo, por razones que desconozco, por el gobernador, el interventor y el cajero del Banco de España, y tampoco figura en él fecha alguna de emisión.




Imagen tomada de www.fuenterrebollo.com

Tan sólo tres años más tarde, en agosto de 1928, el Banco de España realizó una nueva emisión de billetes que no circularon hasta varios años después, ya proclamada la II República; puesto que sería retirados tras la guerra civil, su vida resultó ser francamente corta. Impresos en Londres, estos billetes están dedicados a ilustres personajes españoles tales como Calderón de la Barca (el de 25 pesetas), Velázquez (el de 50), Cervantes (el de 100), Cisneros (el de 500) y el rey Fernando III (el de 1.000). Como es natural, los que nos interesan son los de Cervantes y Cisneros.
Comencemos por el primero de ellos. Como ya he comentado, el billete dedicado a Cervantes tiene un valor facial de 100 pesetas, y sus dimensiones son de 128x90 mm. De él se emitieron 20 millones de ejemplares y no comenzó a circular hasta 1937, en plena guerra civil. El anverso reproduce un busto de Cervantes y, como motivo principal, el madrileño monumento de la Plaza de España, entonces en construcción, y la marca de agua corresponde a una cabeza de don Quijote.



En el reverso, por su parte, podemos apreciar una reproducción del cuadro de Luis Menéndez Pidal titulado “Encuentro de don Quijote con los duques”.



El otro billete de esta serie es el dedicado al cardenal Cisneros, con el elevado valor para la época de 500 pesetas, lo que explica que su tirada fuera mucho menor, tan sólo 2 millones de ejemplares. Su tamaño es algo mayor que el del anterior, de 139x99 mm., y al igual que éste no comenzó a circular hasta una vez estallada la guerra civil, aunque su salida fue todavía más tardía al tener lugar en 1938. El anverso reproduce un busto del cardenal junto con una vista de la catedral de Toledo, de la que fue arzobispo, mientras la marca de agua corresponde a una cabeza masculina de la época.




Imagen tomada de www.fuenterrebollo.com

El reverso está dedicado también a un cuadro de temática histórica, en esta ocasión el titulado “Liberación de los cautivos de Orán”, obra de Francisco Javier Casanova que se conserva en el Senado. En la esquina inferior izquierda puede apreciarse también el escudo del cardenal.




Imagen tomada de www.fuenterrebollo.com

En noviembre de 1951 el Banco de España emitió un billete de modesto valor facial -1 peseta- dedicado al Quijote; conforme a su pequeño valor su formato era asimismo reducido, de 75x81 mm. No obstante el grabado, obra de José López Sánchez, es excelente. En el anverso, en tonos ocres, figura un retrato de don Quijote.



En el reverso, por su parte, se aprecia una filigrana en cuyo centro hay un medallón con varios elementos alegóricos al personaje: un peto de armadura, un escudo, una lanza, una espada, la famosa bacía que utilizaba a modo de yelmo y unos libros en alusión a las novelas de caballerías a los que tan aficionado era.




Imagen tomada de www.todocoleccion.net

Además de los billetes oficiales, también se imprimieron durante la guerra civil numerosos billetes locales con los que los ayuntamientos intentaron paliar en lo posible el colapso económico que sufrieron amplias zonas de la España republicana conforme avanzaba el conflicto. En realidad más que billetes no pasaban de ser simples vales de uso estrictamente local, en un intento de mantener un mínimo de actividad económica, pero son un interesante campo de coleccionismo ya que llegaron a ser muy numerosos. Uno de ellos fue editado por el ayuntamiento de los Navalmorales, una localidad perteneciente a la comarca toledana de la Jara, y con un valor facial de 50 céntimos de peseta presenta en el anverso una alegoría de la República y en el reverso, y es esto lo que nos interesa, un retrato del presidente de la República, Manuel Azaña. Según datos tomados de la página web de esta localidad (www.losnavalmorales.org), el billete fue diseñado por Luis Dubón Pórtoles e impreso en la imprenta Hijo de Constantino Sánchez, de Almansa, presentando una calidad bastante superior a la media de este tipo de documentos.


Imágenes cedidas por www.losnavalmorales.org

Lo que llama la atención es la presencia en él de Manuel Azaña, algo completamente inusual ya que existe la norma de no representar, ni en sellos ni en monedas o billetes, la efigie de personajes vivos, salvo en el caso de los reyes o, claro está, de los dictadores con suficientes ínfulas. No era éste el caso de Azaña por más que fuera jefe de estado en su condición de presidente de la República Española, ya que en las repúblicas no se suele homenajear de esta forma a los gobernantes en ejercicio, y la nuestra no era una excepción... pero el caso es que el billete está ahí.


Monedas

Pasemos ahora a las monedas, en las que nos encontramos con un vacío casi total con anterioridad a la implantación de los euros. El último formato del desaparecido sistema monetario español, que circuló a lo largo de la década de los noventa, se caracterizó por una extremada variedad de los cuños, que cambiaban todos los años en su práctica totalidad. Parte de estas monedas, con diferentes valores faciales, estuvieron dedicadas a las distintas regiones españolas, correspondiendo la de 25 pesetas de 1996 a Castilla la Mancha. Con un diseño un tanto peculiar debido al pequeño tamaño de la moneda y a su agujero central, que recordaba a los antiguos reales de principios del siglo XX y a las monedas de dos reales (o cincuenta céntimos) de mediados de la misma centuria, el anverso reproduce las casas colgantes de Cuenca, mientras el reverso representa uno de los episodios más conocidos del Quijote, el de su “batalla” contra los molinos de viento. En la parte izquierda de la moneda aparece don Quijote cabalgando sobre Rocinante, mientras en la derecha, al otro lado del agujero central, figura un molino.



Un año más tarde, en 1997, la FNMT emitió una moneda conmemorativa de plata, de 2.000 pesetas de valor facial, en homenaje al poco redondo 450º aniversario del nacimiento de Cervantes. En esta ocasión el anverso reproduce las esculturas de la madrileña plaza de España, junto con un pequeño medallón con la efigie del escritor, un libro abierto y las fechas 1547-1997. En el reverso figura el cuño tradicional del busto del rey utilizado en las monedas de la época.



La situación cambiaría radicalmente con la implantación del euro en 2002. Como pueden comprobar sin más que mirándose en los bolsillos, las monedas españolas cuentan, como las del resto de los países, con un anverso común y un reverso propio, que en este caso concreto responde a tres motivos diferentes: las monedas de más bajo valor (1, 2 y 5 céntimos) representan a la catedral de Santiago de Compostela, las de 1 y 2 euros lo hacen con el busto de Juan Carlos I y las intermedias de 10, 20 y 50 céntimos traen un busto de Cervantes, junto con su nombre y una pluma alusiva a su condición de escritor.




Claro está que esto es referente a las monedas que pudiéramos considerar normales, ya que de vez en cuando la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre suele acuñar también monedas conmemorativas. Así ocurrió en 2005, año en el que, con ocasión de la celebración del cuarto centenario de la publicación del Quijote, se puso en circulación una moneda de dos euros con la que se conmemoraba este acontecimiento. El anverso reproduce una estampa de Don Quijote con los molinos de viento al fondo, mientras el reverso es el mismo de las monedas españolas de ese valor, el busto de Juan Carlos I,




También ese mismo año, y asimismo recordando el mismo evento, se puso en circulación una moneda de plata de 12 euros, con la imagen de Don Quijote -o Alonso Quijano- leyendo libros de caballerías en el anverso, y el reverso común de las monedas de este valor facial, los bustos de los reyes Juan Carlos y Sofía.



Habría que esperar diez años hasta la celebración en 2015 del cuarto centenario de la publicación de la segunda parte del Quijote, lo que motivó la acuñación de otra moneda de temática cervantina, ahora con un valor facial de 30 euros. En esta ocasión el motivo elegido fue la conocida aventura de Clavileño, mientras en el reverso figuran los nuevos reyes de España, Felipe y Letizia.



Tan sólo un año más tarde, en 2016, se conmemoraba el cuarto centenario de la muerte de Cervantes, razón por la que la moneda conmemorativa, también de 30 euros, estuvo dedicada en esta ocasión al escritor alcalaíno, reproduciéndose en el anverso el retrato, dibujado por José del Castillo y grabado Manuel Salvador Carmona, que se incluyó en la edición del Quijote de 1780 realizada por Joaquín Ibarra bajo el patrocinio de la Real Academia.




Monedas de colección


Moneda de 1 ecu de la emisión de 1994

Una vez que hemos terminado con las monedas “normales”, cabe reseñar que la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre acostumbra a acuñar numerosas series de monedas para colección, teóricamente de curso legal, aunque en la práctica, y a diferencia de las anteriores, no son en realidad sino medallas conmemorativas de los más variados eventos y de unos precios muy elevados. Son varias las colecciones de este tipo que han sido dedicadas a Cervantes, la primera de ellas en 1994 sin que esta fecha coincidiera aparentemente con ninguna efeméride relacionada con el autor del Quijote ya que la más cercana, el forzado 450º aniversario de su nacimiento no se celebró hasta tres años más tarde, en 1997.




Moneda de 5 ecus de la emisión de 1994

La serie estuvo compuesta por cuatro monedas, todas ellas valoradas en ecus, la unidad de cuenta europea -eso es precisamente lo que significan sus siglas en inglés- que constituyó el antecedente del euro, aunque salvo para estas emisiones de coleccionista el ecu no llegó a existir como moneda real. Las tres primeras, con faciales de 1, 5 y 25 ecus, eran de plata, a las que se sumaba una de 100 ecus de oro. En cuanto a los motivos representados en las mismas fueron los siguientes:




Moneda de 25 ecus de la emisión de 1994


  • 1 ecu, en el anverso unos molinos de viento y en el reverso una figura de don Quijote apoyado en su lanza, apareciendo al fondo la figura de Rocinante y unos molinos lejanos, junto con la divisa Don Quijote de la Mancha.
  • 5 ecus, en el anverso las esculturas de don Quijote y Sancho Panza del monumento de la madrileña plaza de España, y en el reverso un busto de Cervantes copiado del famoso retrato apócrifo de Jaúregui, junto con la divisa Miguel de Cervantes.
  • 25 ecus, en el anverso la fachada de la Universidad de Alcalá junto con la estatua del cardenal Cisneros, y en el reverso una reproducción del tapiz que representa a la batalla de Lepanto, junto con la divisa La más alta ocasión que vieron los siglos.
  • 100 ecus, en el anverso una reproducción de la aventura de Clavileño y en el reverso el mismo retrato de Cervantes de la moneda de 5 ecus.




Las monedas cervantinas se completan con una nueva colección lanzada en 2013 sin justificación cronológica alguna, ya que pertenece al denominado programa Europa destinado a promover la herencia común europea.


Anversos de las monedas de la edición de 2013

En esta ocasión la colección la componen tan sólo dos monedas, una de plata de 8 reales y facial de 10 euros, y otra de oro de 2 escudos y facial de 100 euros. Ambas tienen idénticos anversos, una reproducción del retrato de Cervantes pintado por Luis de Madrazo junto con las siluetas de don Quijote y Sancho Panza, mientras el reverso, también común, está ocupado por el perfil de Juan Carlos I habitual en la numismática española.

El 10 de diciembre de 2014 la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre puso a la venta la primera serie de una colección de monedas dedicadas a las ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad. Son estas cinco monedas -de un total de 15- las correspondientes a Alcalá de Henares, Ávila, Baeza, Cáceres y Córdoba.


Anverso y reverso de la moneda de 5 euros de la edición de 2014

Las monedas, con un valor facial de 5 euros -aunque su precio de venta era ocho veces superior-, están acuñadas en plata con un diámetro de 33 milímetros y un peso de 13,5 gramos, siendo su tirada de 7.000 ejemplares. El anverso de todas ellas es común, representando el logotipo de la Unesco y el emblema oficial de la Convención del Patrimonio Mundial junto con el año de acuñación, 2014. El reverso, por su parte, reproduce un monumento o una vista emblemática de cada una de las ciudades y, en el caso de Alcalá, sorprendentemente no se eligió la Universidad tal como hubiera parecido lo más lógico, sino una vista de la plaza de Cervantes con la estatua de Cervantes en primer plano y, tras ella, el kiosco, la torre de Santa María y uno de los torreones del Colegio de Málaga. En cualquier caso, se trata de la primera moneda específicamente dedicada a nuestra ciudad.

En 2016, en conmemoración del cuarto centenario de la muerte de Cervantes, la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre emitió, además de la moneda de 30 euros a la que ya he hecho alusión, dos monedas de oro y plata con valores faciales de 200 y 10 euros respectivamente, aunque también se anunciaron como de 4 escudos de oro y 8 reales de plata; en cualquier caso su precio de venta, tal como es habitual en estas emisiones, fue varias veces superior.


Anverso y reverso de la moneda de 10 euros de la edición de 2016

La moneda de plata mide 40 milímetros de diámetro, pesa 27 gramos y de ella se acuñaron 7.500 piezas. Reproduce la estatua de Cervantes que se alza en la plaza madrileña de las Cortes, junto con la marca de Juan de la Cuesta, impresor de la primera edición del Quijote. En la otra cara, común con la de su compañera, aparece la efigie del rey Felipe VI.


Anverso y reverso de la moneda de 200 euros de la edición de 2016

La moneda de oro tiene un diámetro de 30 milímetros, un peso de 13,5 gramos, y su tirada fue de 2.500 ejemplares. En el anverso están representados unos bustos de terracota de Don Quijote y Sancho Panza propiedad de la Real Academia Española, junto con un papel en blanco y un tintero con pluma. El reverso, tal como acabo de comentar, representa la efigie del rey Felipe VI.


Medallas

Aunque en la práctica poca diferencia hay entre las monedas de colección y las medallas propiamente dichas, estas últimas se diferencian de las anteriores en que en ellas no figuran ni el valor facial, siquiera virtual, ni el año de acuñación.


Anverso y reverso de la medalla conmemorativa de los 25 años de Castilla la Mancha

Éste es el caso de la medalla con la que en 2003 se conmemoró el 25º aniversario de la constitución de la comunidad autónoma de Castilla la Mancha. La medalla, que como ya he comentado carece de valor facial, forma parte de una colección de 19 medallas, una por cada comunidad autónoma más las de Ceuta y Melilla, las cuales se vendieron conjuntamente en un estuche que incluía además la moneda de plata de 12 euros conmemorativa del 25º aniversario de la Constitución Española. Las medallas, acuñadas en plata de ley de 925 milésimas con un diámetro de 33 centímetros y 13,6 gramos de peso, presentan un anverso común con el escudo de España, mientras el reverso varía mostrando motivos alusivos de cada una de ellas.
En la medalla de Castilla la Mancha se repite el diseño de la moneda de 25 pesetas de 1996, con la figura de don Quijote, a caballo en Rocinante y lanza en ristre frente a un molino de viento, habiendo sido reemplazados el nombre de España, el año y el orificio central del diseño original por el escudo y el nombre de la comunidad autónoma, mientras el anagrama de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre, que en la moneda de 25 pesetas aparecía en el anverso figura ahora en el reverso.


Monedas extranjeras

Husmeando por internet, he encontrado asimismo el dato curioso de que México acuñó, también en 2005, dos monedas conmemorativas del aludido centenario del Quijote, la primera bimetálica en plata y bronce-aluminio con un facial de 100 pesos, y la segunda Moneda de plata con un facial de 20 pesos. En ambos casos el anverso, reproduce el escudo nacional mexicano y el reverso el grabado “Calavera quijotesca”, de José Guadalupe Posada.


El artículo ha sido recopilado del gran blog http://www.jccanalda.es
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